Fragmento de Kant del conocido opúsculo “¿Qué es la Ilustración?” sobre “Sapere aude”:[4]
La Ilustración es la liberación del ser humano de su culpable incapacidad. La incapacidad significa la imposibilidad de servirse de su inteligencia sin la guía de otro. Esta incapacidad es culpable porque su causa no reside en la falta de inteligencia sino de decisión y valor para servirse por sí mismo de ella sin la tutela de otro. ¡Sapere aude! ¡Ten el valor de servirte de tu propia razón! He aquí el lema de la Ilustración.
La pereza y la cobardía son causa de que una tan gran parte de los seres humanos continúe a gusto en su estado de pupilo, a pesar de que hace tiempo la Naturaleza los liberó de ajena tutela; también lo son que se haga tan fácil para otros erigirse en tutores. ¡Es tan cómodo no estar emancipado! […] no me hace falta pensar: ya habrá otros que tomen a su cargo, en mi nombre, tan fastidiosa tarea.
Es, pues, difícil para cada hombre en particular lograr salir de esa incapacidad, convertida casi en segunda naturaleza. Le ha cobrado afición y se siente realmente incapaz de servirse de su propia razón, porque nunca se le permitió intentar la aventura. Principios y fórmulas, instrumentos mecánicos de un uso o más bien abuso, racional de sus dotes naturales, hacen veces de ligaduras que le sujetan a ese estado. Quien se desprendiera de ellas apenas si se atrevería a dar un salto inseguro para salvar una pequeña zanja, pues no está acostumbrado a los movimientos desembarazados. Por esta razón, pocos son los que, con propio esfuerzo de su espíritu, han logrado superar esa incapacidad y proseguir, sin embargo, con paso firme. […]
Para esta ilustración no se requiere más que una cosa, libertad; y la más inocente entre todas las que llevan ese nombre, a saber: libertad de hacer uso público de su razón íntegramente.
Apuremos los vasosciñéndonos las sienesde coronas de rosas.Una gentil doncellade blancos pies ligerosdanzará sobre floresal compás de la lira,agitando en el airelos tirsos enlazadoscon guirnaldas de hiedra,y un hermoso mancebode cabellos de orola cítara armoniosatañera, mientras dulcebrotará de sus labiosuna canción de amores.Y Eros, el de la rubiacabellera, y Lieo,y la gentil Citeres,reinarán en la fiesta,regocijo de viejos y de mozos.
Me parece que es igual a los diosesel hombre aquel que frente a ti se sienta,y a tu lado absorto escucha mientrasdulcemente hablasy encantadora sonríes. Lo que a míel corazón en el pecho me arrebata;apenas te miro y entonces no puedodecir ya palabra.Al punto se me espesa la lenguay de pronto un sutil fuego me correbajo la piel, por mis ojos nada veo,los oídos me zumban,me invade un frío sudor y toda enterame estremezco, más que la hierba pálidaestoy, y apenas distante de la muerteme siento, infeliz.
Para saber más de SAFO
No hay comentarios:
Publicar un comentario