JULIO CORTÁZAR Y HORACIO QUIROGA
PROGRESO Y RETROCESO
Inventaron un cristal que dejaba pasar las moscas. La mosca venía, empujaba un poco
con la cabeza y pop ya estaba del otro lado. Alegría enormísima de la mosca.
Todo lo arruinó un sabio húngaro al descubrir que la mosca podía entrar pero no salir, o
viceversa, a causa de no se sabe qué macana en la flexibilidad de las fibras de este cristal
que era muy fibroso. En seguida inventaron el cazamoscas con un terrón de azúcar adentro,
y muchas moscas morían desesperadas. Así acabó toda posible confraternidad con estos
animales dignos de mejor suerte.
LA TORTUGA GIGANTE
Había una vez un hombre que vivía en Buenos Aires, y estaba
muy contento porque era un hombre sano y trabajador. Pero un
día se enfermó y los médicos le dijeron que solamente yéndose al
campo podría curarse. El no quería ir, porque tenía hermanos
chicos a quienes daba de comer; y se enfermaba cada día más.
Hasta que un amigo suyo, que era director del Zoológico, le dijo
un día:
-Usted es amigo mío y es un hombre bueno y trabajador. Por eso
quiero que se vaya a vivir al monte, a hacer mucho ejercicio al
aire libre para curarse. Y usted tiene mucha puntería con la
escopeta, cace bichos del monte para traerme los cueros, y yo le
daré plata adelantada para que sus hermanitos puedan comer
bien. (...)
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